Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 25 de junio de 2014

¡FELIZ VERANO!

Aquí tenéis algunas recomendaciones para el verano.
Consultad el blog de vez en cuando, porque iré poniendo diferentes actividades para que os las descarguéis o juegos online para realizar con los niños y niñas.

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