Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 17 de junio de 2014

EN LA PLAYA

Este fin de semana Iván ha ido a la playa con sus papás y con su hermanita Valle. Hoy nos ha contado lo bien que se lo pasó.
Ha recogido muuuuuchas concha y su mamá las ha decorado muy bonitas, con su nombre, los años que cumplirá próximamente, un sol y el mar.
Se las ha repartido a sus amigos, para que tengan un recuerdo y como regalo de vacaciones.

Al primero que se la dio fue, como no, a su gran amigo Erik

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