Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 25 de noviembre de 2016

PROBANDO

Estamos estudiando los sentidos... Y al llegar al gusto hemos hecho un pequeño experimento... Aunque no ha gustado a todos por igual... Hemos probado agua mezclada con algún producto "desconcido".
Agua con sal, agua con vinagre y agua con azúcar...
Había que haber hecho fotos a todas las caritas...

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