Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 27 de noviembre de 2016

CELEBRAMOS LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS

El pasado día 20 de noviembre se celebró el Día Internacional de los Derechos de los Niños y las Niñas. Teníamos la idea de celebrar un pequeño acto en el patio del colegio. Llevaríamos unas manos de colores y cantaríamos varias canciones sobre los derechos de la Infancia... una de ellas, la de los Lunis era la que más nos gustaba. Lo haríamos después del patio.
Sin embargo, cuando ya estábamos dispuestos para cantar, se puso a llover... y nos cayó un buen chaparrón... tuvimos que irnos a clase y sólo cantamos una canción...
Al ratito dejó de llover... Vaya hombre...
Pero ya estábamos en clase

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