Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 10 de noviembre de 2016

MÁS SOBRE NUESTRO PROYECTO: ASÍ SOMOS

Una de las cosas que les encanta es dramatizar el momento del parto.
Les da igual ser el padre o la madre el que está en el momento del parto. Y luego, repartirse los cuidados al bebé.
También es importante el momento en el que traen cosas de casa y las cuentan a sus compañeros de clase. 

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