Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 17 de noviembre de 2016

NUESTRO PROYECTO: ASÍ SOMOS. NOS VISITÓ LA MAMÁ DE NICOLÁS. CON SU HERMANITA

Recibimos la visita de la mamá de Nicolás, que tuvo a su segunda hija, Martina, el pasado mes de octubre. 
Estuvimos los niños y niñas de 3 años A y 3 años B.
Aprovechando que tenemos un bebé casi recién nacido, le pedimos que viniera a la clase para poder ver "en directo" como tomaba el pecho
Y también cómo la cambiaban.
Fue toda una experiencia y una expectación.

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