Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 19 de mayo de 2016

EXCURSIÓN FIN DE CICLO

Nuestros niños y niñas van a terminar su ciclo de Infantil, y claro... tenemos que celebrarlo de alguna manera... Algún rito de paso... algo que no hagan el resto de los cursos de infantil... y eso pasa por una salida fuera de Cáceres...
¿A dónde?
Guillermo mejor delante... por los mareos... Pero seguro que no se habría mareado
Teniendo en cuenta las circunstancias... mejor a un sitio cerquita...
Mi compañera de asiento
Trujillo está a tiro de piedra por la autovía... y hay un lugar precioso para visitar... el museo etnográfico de Huertas de Ánimas...
Eso seguro que les iba a encantar a nuestros niños y niñas... ver como vivían sus bisabuelos... porque hay que ver cómo pasan los años...
Y sí disfrutamos de lo lindo en la visita al chozo,
a las casas de los labradores humildes,
Ana María, nuestra guía, y conocida mía desde hace muchos años, nos enseñó todo el museo con una gran profesionalidad
al telar, a la sala de esquileo, a la taberna, al lagar, a la escuela...

Después de nuestro tentempié de media mañana, donde casi no tuvimos tiempo para jugar...
fuimos a la plaza mayor de Trujillo y nos hicimos fotos delante de la estatua de Pizarro (Por cierto... estamos esperando que Pablo nos enseñe las fotos de Pizarro que hay en Lima).
De ahí fuimos al Planetario de Trujillo...
En el Conventual de San Francisco, donde trabajé hace más de 25 años, han instalado hace unos seis años, una carpa en la que se puede disfrutar de las estrellas y ver y aprender sobre las constelaciones del hemisferio Norte.
Por las calles de Trujillo
Y si se les pregunta a nuestros niños y niñas que es lo que más les ha gustado de la visita... dicen sin dudarlo... El Planetario.
Para terminar el día, volvimos a la dehesa donde está enclavado el museo y allí comimos, 
y después hicimos juegos colectivos,
disfrutamos de la naturaleza (excepto los alérgicos), y recogimos flores y todo tipo de plantas...,
para volver derrotados y felices a casa.
Experiencias para recordar siempre

2 comentarios:

  1. Preciosas vivencias las que llevan estos niños en estos tres años de infantil contigo Concha. Seguro que recordarán esta excursión como uno de sus muchos momentos felices en el colegio. Mil gracias maestra.

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  2. Un dia estupendo, los niños lo pasaron genial. Gracias a Concha y a Puri por estos tres años, que rapido pasa el tiempo, aunque a mi me quedan otros tres mas con vosotras

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