Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 10 de mayo de 2016

CUENTA CUENTOS DE LAS ALUMNAS DE PRÁCTICAS

El lunes las alumnas de prácticas hicieron un cuenta cuentos en la biblioteca para algunos grupos de infantil. A los otros ya se lo habían hecho la semana anterior.
Nos contaron el cuento titulado "El niño pez" con la técnica del Kamishibai.
Nos gustó mucho y disfrutamos.

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