Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 12 de mayo de 2016

BROCHETAS DE FRUTA

Aprovechando manzanas y peras que habían sobrado del programa para fomentar el consumo de frutas y verduras que se hace en Primaria en nuestro colegio, el miércoles hicimos unas riquísimas brochetas... con una guinda al final, y las completamos con leche condensada que nos trajo Cristina, la mamá de David.
También probamos los tomatitos con aceite sal... Y eso fue una locura, pues pensaba que no los iban a querer... Al final, excepto dos niñas todos comieron... y repitieron.
Menos mal que lo hicimos a cuarta hora, momento en el que tenemos un desdoble con Ester Soleto y ella nos ayudó a organizarlo todo.
La pena es que no me di cuenta de hacer fotos y cuando las hice el móvil falló, por eso están como están.

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