Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 18 de febrero de 2016

YA TENEMOS NUESTROS CARNETS

El pasado miércoles, en nuestra hora de biblioteca, vivimos un momento mágico.
Todos los días, nosotros decimos una contraseña poética antes de entrar, pero esta vez... la leímos todos de un libro... Era de Rafael Alberti, y fueron dos poemas distintos que trataban sobre el mar.
Uno lo conocían los niños y niñas que no van a clase de religión, pues lo habíamos visto con Concha. El otro era nuevo... Pero no importaba... Era la excusa perfecta, para leer.
A continuación, vimos en la pizarra nueva de la biblioteca el vídeo que Concha siempre nos pone a principios de curso, pero la verdad, es que verlo aquí siempre da mucho juego.
Después nos repartimos en grupos, por mesas, e hicimos un puzzle...


En esta ocasión ganó la mesa verde... por goleada, incluso aunque dos de sus miembros no participaron en ese juego.
¿Y qué pasaba cuando componían el puzzle?
Pues que había que leer el poema/adivinanza que había en él... que nos llevaba a buscar un libro entre los libros de la mesa grande de la Biblioteca.
Y en ese libro, se hallaba escondida una llave que abría el cofre del tesoro. Y en ese cofre había otro cofre... en el que se encontraban escondidos los carnets de usuarios, que en la clase de 5 años van a ser fundamentales, pues en ese curso ya se pueden sacar libros en el horario de biblioteca de los recreos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario