Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 9 de mayo de 2015

OTRA MANERA DE PLANTAR

En esta semana, el miércoles, hemos plantado césped pero de una forma diferente.
Concha trajo a clase serrín del que se echa a los conejos, y unas medias (pueden ser usadas o nuevas). Y el césped, claro.
Entre todos pusimos las semillas de césped en el fondo. Entre todos rellenamos el calcetín con el serrín... Le hicimos una graciosa nariz, y Concha lo ató muy bien por una punta. También le puso unos ojos.
Cuando terminó sacó tres muñecos más que había hecho en su casa, y los metimos en un barreño con agua.
Allí estuvieron unas dos horas.
Los sacamos y los pusimos en pequeños vasitos con agua.Siempre tienen que tener el agua en contacto con la media.
Estos simpáticos muñecos se van a convertir en las mascotas de cada mesa, y cada fin de semana, un niño o niña de esa mesa se llevará al muñeco a casa para cuidarlo. Cada uno tiene un nombre, elegido democráticamente por los niños y niñas de esa mesa.
El de la mesa azul se llama KIWI, el de la mesa amarilla LISA, en la mesa verde han elegido el nombre de CALAMARDO y en la roja el de CRISTIAN.
Y ahora a esperar a que le crezca "el pelo"

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