Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 18 de abril de 2014

PINTANDO CON LAS MANOS

Y llegó el momento tan esperado. Íbamos a pintar con las manos.
En primer lugar nos pusimos nuestras “camisetas de bolsas de basura” para no mancharnos, o mancharnos lo menos posible.
Como el día estaba radiante, nos fuimos al patio de atrás (que tiene sombrita) y nos dividimos en grupos ya que estábamos juntos todos los niños y niñas de las clases de tres años.



Los de las mesas rojas y amarillas se sentaron a colorear un conejito de Pascua y los de las mesas azules y verdes esperamos un momentito hasta que estuvo todo preparado (el papel en la pared y las pinturas)… y listos… ayudados por Fátima, Belén y Pablo pudimos mojar nuestras manos en la pintura y crear formas y colores en el panel blanco. Al terminar los grupos se cambiaron.
Fue muy chulo… y al terminar, una vez que nos lavamos como pudimos, Puri y Concha nos invitaron a buscar huevecitos de chocolate por todo el patio… ¡Qué divertido! Y justo aquí... nos fuimos de vacaciones.

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