Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 24 de diciembre de 2013

PERO MIRA CÓMO BEBEN LOS PECES EN EL RÍO

Eso parecía que pasaba en la clase de tres años B el día 20 de diciembre, casi a punto de terminar la mañana.
Después de escribir la carta a Santa Claus, después de ir a verle a su cueva, después del patio, y del cuenta cuentos en el que vimos cómo un duendecillo verde, feo y gruñón quería robar la Navidad... aún nos quedaba una bonita sorpresa para terminar la mañana.
Jugamos a un divertido juego, con nuestra canción navideña de fondo, cantando con los ojos cerrados, cada vez que la canción paraba... alguno de los niños y niñas se encontraba con una pequeña sorpresa en su espalda...
¿Qué era esa sorpresa?
Un bonito broche, un pez de colores, de esos que beben el río... Un bonito pez realizado por Eva, con todo su cariño,  para los niños y niñas de su clase. Para sus niños y niñas.



Todos muy felices abrimos nuestro paquete sorpresa... lleno de muchísimos papeles de periódico... para descubrir un bonito recuerdo de una futura gran maestra.
GRACIAS EVA.

1 comentario:

  1. Y lo contentos que salieron ellos con sus peces, gracias Eva

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