Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL BARQUITO DE CÁSCARA DE NUEZ

Mientras duraba el otoño hemos hecho muchas actividades con los frutos que nos proporciona esta estación.
Esta última actividad, realizada en varias fases, nos ha servido para aprender bonitas canciones y además para construir de una forma sencilla un pequeño barquito, juguete infantil en el pasado, pero que hoy en día, sólo por el placer de haberlo construido, nos ha emocionado a todos y a todas,
Primero pintamos con témpera el cascarón de la nuez,
Después con rotulador, el mástil... posteriormente las velas fueron pintadas con lápices de colores.
Rellenamos las cáscaras de nueces con plastilina.
Con pegamento de barra pegamos las velas al mástil.
Y terminamos clavando el mástil en la plastilina.
¡Precioso!
y la alegría que da hacer algo por uno mismo.

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