Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 25 de febrero de 2017

TALLER DE FAMILIAS PARA CARNAVAL

Una tarde de febrero nos juntamos un montón de mamás y un papá, en la clase de Concha para preparar los disfraces de Carnaval. 
¡Qué bonitos que eran estos disfraces de egipcios y egipcias! Y no hay nada como trabajar en cadena.

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