Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 26 de febrero de 2017

EN FEBRERO SEMBRAMOS PATATAS

Primero Concha nos enseñó las patatas que le había dado Fabiola, una maestra del cole que ya está jubilada.
Las patatas estaban cortada, pero tenían que tener un brote.
La clase de tres años B sembrando patatas
Luego las sembramos en la tierra. Mucho cuidado con los surcos. Había que pisar en la parte de abajo.
Hacíamos un hoyo y poníamos la patata con lo cortado para dentro. 
Y ahora la clase de tres años A
Por último sólo había que tapar el hoyo.
Pedro regó... Y a esperar la cosecha.
Si sale buena, haremos tortillas de patatas.

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