Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 14 de enero de 2016

PIEDRAS DE BRASIL

Como sabéis, estas vacaciones las pasé muy lejos de aquí, pues fui a visitar a mi hijo Pablo a Río de Janeiro, ya que está estudiando en esa ciudad su último año de carrera.
Me apetecía mucho traer algo desde tan lejos a mis chicos y chicas... y al visitar el mercadillo hippy de Ipanema encontré algo que seguro que les iba a gustar muchísimo...
Piedras. Sí, piedrecillas de colores, ágatas, obsidianas, ópalos, amatistas... de colores variados y tacto suave.
El primer día de clase después de las vacaciones las repartí... Como no quería que hubiera conflictos con los colores, la mejor solución fue... "piedras por sorpresa"... y aquí veis como van descubriendo cada uno su regalo

No hay comentarios:

Publicar un comentario