Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 31 de enero de 2016

DÍA DE LA PAZ

Aunque el acto central se pospuso hasta el lunes, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, el jueves participamos en más actividades sobre la paz.
Los niños y niñas de 4º de primaria y su profe, Juan, decidieron estudiar a los premios Nobel de la Paz, y para darle un "sentido" a su investigación, decidieron dedicar cada aula a un premio Nobel, como si fueran calles. Así ahora las clases se llaman Plaza de Nelson Mandela, o de Mahatma Gandhi.
Los encargados de explicárnoslo fueron Irene, Hugo y Óscar
A nuestra clase fueron a primera hora, durante nuestra Asamblea. En primer lugar nos explicaron qué eran los premios Nobel de la Paz, luego nos dijeron que nuestra clase, a partir de ahora se llamaría, Plaza de Adolfo Pérez Esquivel, activista argentino, que fue premio Nobel de la Paz en 1980 por oponerse de forma pacífica a las dictaduras militares, y por su compromiso con la Democracia y los Derechos Humanos.

David fue el encargado de explicarnos quien era Adolfo Pérez Esquivel. Vosotros podéis consultar la información en el enlace
Al final, la inauguramos con todos los honores, con cinta y tijeras.

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