Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

lunes, 4 de enero de 2016

EL MEJOR REGALO

Y a vueltas con los regalos... Un juguete siempre es una ilusión pero... ¿de verdad necesitan tantos juguetes si luego no tienen tiempo para jugar? 
Léase: Los niños y niñas queremos...
¿Qué pretendemos comprar? ¿Qué es mejor? ¿Muchos juguetes o tiempo para jugar en familia?

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