Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 5 de abril de 2017

LAS OTRAS ASAMBLEAS

Durante la última semana del trimestre hemos tenido la Semana Cultural. En ella hemos tenido la ocasión de acudir a las asambleas de nuestros compañeros de 4 y 5 años. Como todas han sido sobre Egipto nos han servido para afianzar conocimientos.
 Y para aprender a comportarnos en otros sitios. A estar sentados y a escuchar...
 Estos son nuestros compañeros de 4 años 
 Y aquí están los de cinco años
 


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