Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 15 de marzo de 2016

NEMO Y MANDARINA

Nemo y Mandarina volvieron el martes.
Antes les habíamos escrito varias cartas... 
Carta de Iván
carta de Javier

carta de Carmen

Cartas de Jimena y Marina

La carta de Rodrigo... con sobre y sello... completa
Cómo no iban a volver este año, estudiando los mares y los océanos.
Nos escribieron para contarlo...
Y allí estaban el martes tal y como prometieron....
 Los encargados les dan de comer
Pero ahora teníamos un nuevo problema. Se acercaban las vacaciones de Semana Santa. 
¿Cómo les daríamos de comer?
Se nos ocurrió que Pedro, nuestro conserje, que vive en una casa dentro del recinto escolar podría hacerlo.
Pues nada, a escribirle a Pedro y a pedirle que nos ayude en estos 10 días.
Carmen y Javier entregan sus cartas a Pedro. Muchas gracias.
Me encantan como están empezando a producir textos... y a sentir la necesidad de hacerlo

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