Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 29 de diciembre de 2015

REGALO DE NAVIDAD

Muchas familias  habéis comprado el calendario con las fotos de nuestros niños y niñas.
En cuanto regrese a España pondré la foto de grupo como carátula del blog... mientras tanto, disfrutad de ellos desde aquí.
Raquel (mamá de Ainoa)... ha quedado precioso. ¡Muchas gracias!

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