Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 22 de diciembre de 2015

DESPEDIDA DE IRENE

Irene terminó su período de prácticas.
Hemos estado muy contentos con ella. Nos ha ayudado mucho, y hemos aprendido a su lado.
Esperamos que tenga mucha suerte en su vida y en sus estudios, y que pueda trabajar en esta profesión que tanto le gusta y que tan bien se le da.
En su despedida nos regaló un detalle navideño muy bonito. Nosotros también le dimos algo para que nos recuerde.
Muchos besos y muchas gracias.
¡¡Hasta siempre Irene!!

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