Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 27 de diciembre de 2015

A PEDIR EL AGUINALDO

Una costumbre que se está perdiendo es la de ir por las casas cantando un villancico, a pedir el aguinaldo... Y eso del aguinaldo era que te convidaban a dulces, licores, y/o dinerillo... para seguir la fiesta navideña...

Nuestros compañeros de tres años, acompañados de sus maestras nos cantaron, el último día de colegio, los villancicos de estas fechas... y nos pidieron el aguinaldo de amor, de solidaridad, de amistad...
Aquí los tenemos cantando... Que siga la fiesta

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