Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 22 de octubre de 2015

Y SIGUEN LOS DIARIOS DE VERANO

A lo largo de las semanas, los chicos y chicas se han ido animando y han traído al colegio sus experiencias veraniegas. Nos han contado lo bien que se lo han pasado y lo que han disfrutado... 
Al ponerlo ahora parece que hace mil años desde el verano, y sólo son dos meses.
Carolina volvió a traer más fotos de sus vacaciones... En este caso, en una libreta, organizada por su madre. La primera publicación fue hecha por ella misma, impaciente porque su madre tardaba más de lo que ella consideraba oportuno.
Abril nos contó su verano muy detalladamente y con muchas fotos.
 Las vacaciones coinciden con las fiestas de los pueblos,
y Daniel se lo ha pasado bomba en el suyo.
Y Yoel ha vuelto a disfrutar de los buenos momentos del verano, con todos sus compañeros

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