Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

lunes, 14 de septiembre de 2015

EN NUESTRA CLASE NUEVA

Que nos parece un poco más estrecha, porque hemos crecido... y porque tenemos más mesas para estar más cómodos al trabajar... pero aunque está en el pasillo de los mayores sigue con la misma esencia de antes...
Y volvimos a participar en nuestra Asamblea a través de la pizarra digital, 

Rodrigo nos contó sus vacaciones pues traía su diario de verano
y cuando nos sentamos, por un día elegimos el sitio que queríamos, y en él preparamos un cartelito de bienvenida.





1 comentario:

  1. CON LAS PILAS CARGADAS COMO SU PROFE, IVÁN SE PREPARA PARA OTRO AÑO FASCINANTE EN ESTA CLASE ESTUPENDA. AHORA RECUPERÁNDOSE DE UN CATARRO DE INICIO, TÍPICO POR LO VISTO, PERO EN BREVE, DE VUELTA DE NUEVO.

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