Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 10 de noviembre de 2015

PARQUE DEL OTOÑO

Hoy hemos ido al parque que está junto al colegio a recoger hojas secas.
Hemos ido tres años, y esta será la última vez que vayamos todos juntos, porque será difícil que podamos volver a coincidir aquí.
No sé cómo se llama el parque, pero en nuestra memoria colectiva siempre quedará como el Parque del Otoño...


Y cómo nos ha gustado

2 comentarios:

  1. Que bien se lo pasan un año más y que pena que ya no volváis el año que viene....

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    1. Es ley de vida... pero es tan bonito que sigan creciendo

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