Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 28 de noviembre de 2015

DULCE DE MEMBRILLO

Aún nos quedaban bastantes frutos del otoño, pero en esta semana, poco a poco hemos ido comiéndolos.
Para terminar de un plumazo con los membrillos que teníamos, el viernes hicimos una actividad divertida y de paso hemos insistido en un tipo de texto que estamos trabajando... "la receta".
Concha se llevó su Thermomix, que es un robot de cocina que hace de casi todo, en una maleta especial que tiene para ello y fuimos a hacerlo en el comedor, porque está más preparado que no las clases.
Lavamos y cortamos los membrillos, pesamos el azúcar... Calculamos con palillos cómo teníamos que dividir las cantidades de azúcar y membrillo... Gracias Judith por dejarnos los palillos.
Además, para que nuestros compañeros de 5 años A participaran en la actividad, los invitamos a venir,
y también les dimos el modelo de ficha de la receta, para que pudieran hacerla, aunque ellos no se quedaron con nosotros hasta el final.
Poco a poco fuimos preparando la receta, 
y mientras se hacía la escribimos en una ficha que Concha había preparado.
Una vez que se terminó de hacer, lo pusimos en un molde y al frigorífico.
El lunes veremos cómo nos quedó y lo repartiremos.

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