Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 12 de septiembre de 2013

PRIMER DÍA DE COLE

Jueves, 12 de septiembre de 2013. Comienzan las clases y por primera vez un grupo de niños y niñas de tres años va al colegio. No vienen todos juntos. Acuden una hora en grupos pequeños. Algunos lloran, otros juegan, los más no saben qué hacer… y se aferran a la mano de sus madres, padres o abuelo, llenos de miedo y de esperanza. En la clase todo está preparado para que vayan acostumbrándose. La alfombra, los juguetes, las construcciones, la plastilina… y la señorita, tan nerviosa como los niños, porque a pesar de la experiencia es su primer encuentro con ellos.



En este recinto pasarán los tres próximos años de su vida y cuando estos tres años terminen, mucho más rápido de lo que todos queramos, serán niños mayores, más altos, más listos, más guapos, habrán aprendido muchas cosas y estarán preparados para aprender muchas más. Pero hoy es cuando se están poniendo las bases de ese futuro. Allá vamos.



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