Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 1 de febrero de 2018

PINTANDO CON HIELO

Hace unos días hicimos cubitos de hielo especiales, como decía Carlos, hicimos polos que no se comen porque eran con agua y pintura.
Después de una semana los sacamos y empezamos a experimentar.
Al principio lo cogían del palito y les daba "cosa" mancharse.
Los primeros que lo tocaron exclamaron..."¡Qué frío!
Al final todos se guarretearon un poco, pero disfrutaron mucho. Lo siento por como quedaron los babis. También quedó muy tocado el pelo de Concha.

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