Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 1 de diciembre de 2017

AROMAS DE LA NAVIDAD

Desde la biblioteca nos pidieron aromas navideños. ¿Cómo es eso? Sí. Nos pidieron que lleváramos en frasquitos aromas que nos recordaran a la Navidad.
La respuesta de las familias ha sido fabulosa. 

Había que llevar un frasquito por familia y de nuestra clase NADIE se ha quedado atrás.
Los niños y niñas que tienen hermanos y hermanas mayores compartieron ese olorcito con sus compañeros, aunque luego llevaron de vuelta el frasco a la clase de los mayores.
La actividad la están haciendo desde primaria en la Biblioteca del colegio. Nosotros la hicimos en clase y nos ha parecido maravilloso esos aromas a dulces, vainilla, canela, polvorones caseros o turrón de chocolate.
Pero también han sido sorprendentes los aromas a colonia infantil, leña quemada, o a pino o a piñas... e incluso a aceitunas que han inundado nuestra clase.

Durante varios días hemos repetido el ritual de ir oliendo esos deliciosos aromas, y por último hemos llevado nuestra aportación a la biblioteca, para que todos los niños y niñas del colegio pudieran olerlos.

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