Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 13 de octubre de 2016

COMENZAMOS CON ABN

Comienza un nuevo curso en infantil... Los niños y niñas de tres años van a ir aprendiendo poco a poco y con el juego las maravillas de las matemáticas...
Comenzamos con las equivalencias, haciendo primero emparejamientos, para ir avanzando en el establecimiento de patrones.

Así, si que aprendemos...

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